Temo y me repulsa la naturaleza del cuerpo,
su inevitable condición de envejecer.
Los surcos en la piel, la nubosidad en la mirada.
La facilidad con que se quiebra la memoria.
La conciencia que de repente se vuelve hilarante
y se entrega a su cómico monólogo.
La torpeza del reflejo y la constante vacilación
para tomar simples decisiones.
Me repulsa ese sentimiento de aferrarse a la vida,
viviendo a un paso de la muerte.

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