"El amor es dúctil. Y ante todo, imperfecto".
Es la segunda película de Reygadas que veo. No puedo decir que me encantó pero vaya que la trama tiene mucho de visceral. Por momentos se siente la influencia de Anticristo, de Lars Von Trier, tanto en la estética fotográfica como en la atmósfera narrativa, aunque mucho menos densa.
Reygadas hace analogía del amor con la furia de los toros. Lo intempestivo de la libertad como un camino a la traición y la soledad como un inmenso bosque nuboso donde la salida únicamente está permitida a aquellos que no tienen miedo de salir heridos, o en todo caso, morir en el intento.
Reygadas hace analogía del amor con la furia de los toros. Lo intempestivo de la libertad como un camino a la traición y la soledad como un inmenso bosque nuboso donde la salida únicamente está permitida a aquellos que no tienen miedo de salir heridos, o en todo caso, morir en el intento.
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