Si estás leyéndome ahora,
es porque sigues vivo.
Yo ya no.
Hace tres días estaba haciendo exactamente
lo mismo que haces ahora, cuando una bala me atravesó los sesos...
El final de esta historia no puede leerse porque una mancha enorme de sangre lo ha borrado.
Por supuesto, la sangre es tuya.
Por supuesto, la sangre es tuya.
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